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Hantavirus, rabia, toxoplasmosis… Estas son las zoonosis más comunes del mundo

Las zoonosis, como el hantavirus o la rabia, son enfermedades infecciosas que se transmiten de animales a personas. Son mucho más comunes de lo que pueda parecer. Según la Organización Mundial de la Salud, suponen más del 60% de las enfermedades infecciosas conocidas en humanos.

La deforestación, el cambio climático y la expansión urbana sobre entornos naturales han favorecido que las zoonosis aparezcan con más frecuencia y en regiones donde antes eran desconocidas. Conocerlas es el primer paso para prevenirlas.

Hantavirus: el virus de los roedores

El hantavirus tiene su origen en roedores silvestres, que actúan como reservorio natural del virus sin desarrollar la enfermedad. El problema surge cuando las personas entran en contacto con espacios contaminados por su orina, heces o saliva, ya que el contagio se produce simplemente al inhalar partículas presentes en esos ambientes. Los almacenes, los graneros o las cabañas rurales abandonadas son lugares donde el riesgo de contagio es mayor.

Los síntomas iniciales recuerdan a una gripe, pero en algunos casos pueden evolucionar hacia un síndrome cardiopulmonar por hantavirus (HCPS), la forma predominante en América, mientras que en Europa y Asia su presentación clínica puede ser un síndrome hemorrágico con afectación renal (HFRS). También existe el virus de los Andes, otro variante de hantavirus presente en Argentina y Chile, siendo hasta el momento el único hantavirus con evidencia posible de transmisión entre personas.

Ambos requieren de hospitalización urgente. No existe tratamiento antiviral específico, por lo que la prevención es la principal herramienta contra el hantavirus. Ventilar bien los espacios, usar mascarilla y guantes al limpiar zonas con posible presencia de roedores y evitar acampar cerca de madrigueras son las medidas más recomendadas.

Rabia: el riesgo de una mordedura

La rabia es una de las zoonosis más antiguas documentadas. Su origen está en una amplia variedad de mamíferos salvajes (murciélagos, zorros, mapaches), aunque el perro sigue siendo el principal transmisor al ser humano en todo el mundo. No obstante, en España estaría erradicada, siendo el riesgo real de transmisión para personas de nuestro país en viajes a zonas endémicas o por el contacto con murciélagos autóctonos, siendo el reservorio activo en Europa occidental.

El virus viaja a través de la saliva del animal infectado, casi siempre mediante una mordedura. Una vez que aparecen los síntomas neurológicos, la enfermedad es prácticamente siempre mortal. Causa unas 59.000 muertes al año a nivel global, sobre todo en África y Asia, y afecta especialmente en zonas rurales con acceso limitado a vacunación. A pesar de ello, es totalmente prevenible: existe una vacuna eficaz tanto para la prevención como para el tratamiento post-exposición, que debe administrarse con rapidez tras cualquier mordedura sospechosa.

Toxoplasmosis: un parásito que nos rodea sin que lo sepamos

El origen de la toxoplasmosis está en el parásito Toxoplasma gondii, cuyo ciclo de vida completo solo tiene lugar en el organismo del gato, aunque puede infectar a prácticamente cualquier animal de sangre caliente.

Los humanos se contagian principalmente al manipular tierra, arena o superficies contaminadas con heces de gato infectado, al consumir carne poco cocinada o por agua contaminada. Se calcula que cerca de un tercio de la población mundial ha entrado en contacto con el parásito en algún momento de su vida.

En personas sanas suele ser asintomática o leve. Sin embargo, supone un riesgo serio para las mujeres embarazadas, ya que puede causar daños neurológicos o visuales graves en el feto. También representa un riesgo importante para las personas con el sistema inmunitario debilitado. No existe vacuna, pero hay tratamiento farmacológico eficaz cuando se diagnostica a tiempo.

Otras zoonosis comunes y su origen animal

Muchas otras enfermedades frecuentes en el mundo tienen también un origen zoonótico. La brucelosis proviene del contacto con animales de granja o el consumo de lácteos sin pasteurizar, y es especialmente prevalente en la cuenca mediterránea. La leptospirosis puede transmitirse a través del agua o el suelo contaminados con orina de roedores infectados.

Enfermedades emergentes como el virus del Nilo Occidental, transmitido por mosquitos que se infectan al alimentarse de aves, o distintas cepas de gripe aviar, muestran cómo el desequilibrio entre el ser humano y la naturaleza sigue generando nuevas amenazas.

Conocer el origen de estas enfermedades ayuda a prevenirlas. La prevención, la higiene y la vigilancia sanitaria siguen siendo las herramientas más eficaces para reducir el riesgo de zoonosis.

Recuerda:

  • Las zoonosis representan más del 60% de las enfermedades infecciosas conocidas en humanos.
  • El hantavirus se transmite al inhalar polvo contaminado con orina, heces o saliva de roedores.
  • La rabia causa unas 59.000 muertes al año, pero puede prevenirse con vacunación y tratamiento post-exposición.