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Basura tecnológica: así puedes eliminarla

Según un informe realizado por varias agencias de la Organización de las Naciones Unidas, cada año se producen aproximadamente 50 millones de toneladas de residuos electrónicos y eléctricos. Es la llamada “basura tecnológica”. De ellos, solo se recicla correctamente el 20% . La ONU calcula que la cantidad de residuos se duplicará con creces para 2050: la especie humana llegará a producir unos 120 millones de toneladas anuales.

Pocos países tienen una forma uniforme de medir estos desechos. Casi 60 elementos de la tabla periódica pueden encontrarse en un teléfono inteligente, por ejemplo. Y muchos de estos metales pueden recuperarse, reciclarse y reutilizarse como materias primas secundarias.

La Unión Europea establece seis tipos de RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos):

  • Frigoríficos, congeladores y otros equipos refrigeradores.
  • Equipos de informática y telecomunicaciones.
  • Aparatos electrónicos de consumo y paneles fotovoltaicos.
  • Televisores, monitores y pantallas.
  • Lámparas LED.
  • Máquinas expendedoras.

El reto es importante. Un solo producto puede estar compuesto de más de 1000 sustancias diferentes. Aunque la basura tecnológica representa solo el 2% de la basura mundial, el 70% de los residuos peligrosos acaban en vertederos.

Cuando no se almacena, los desechos electrónicos a menudo se incineran, se tiran o terminan siendo destruidos a mano por los más pobres del planeta, en detrimento a su salud y el medio ambiente.

Formas de acabar con la basura tecnológica

Lo ideal es prevenir antes que curar. Es decir, comprar responsablemente según las necesidades, agotar el ciclo de vida útil de los productos y hacerlo en empresas preocupadas por la sostenibilidad. Sin embargo, una vez adquiridos los productos y ante la necesidad de reutilizarlos, se pueden seguir estos consejos para ayudar al planeta:

  • Utilizar los puntos limpios: existen normalmente en cada localidad de tamaño medio. Algunos ayuntamientos organizan incluso puntos móviles para que los ciudadanos no tengan que desplazarse demasiado. La OCU ofrece aquí un buscador de puntos limpios.
  • Arreglar antes que comprar: es necesario valorar la posibilidad de arreglo, antes que adquirir un nuevo producto.
  • Contactar con una ONG de reciclaje de dispositivos móviles: existen numerosas ONGs que tienen la capacidad de almacenar tecnología para desmontarla. Se encargan de extraer las partes tóxicas para introducirlas de nuevo en el ciclo de fabricación.
  • Venderlo a empresas de segunda mano: así mismo, existen empresas que compran móviles, ya sea bien para reacondicionarlo y darle otra vida útil y comercial extra, o para desmontarlo y vender a los fabricantes los componentes valiosos. En todo caso consiguen dilatar el momento en que los componentes tóxicos vayan a parar a un desguace, reduciendo así el ritmo de acumulación.

La reutilización, más económica

Según un estudio publicado en 2019 por la revista Environmental Science & Technology, resulta hasta 13 veces más caro extraer los minerales de sus yacimientos naturales que recuperarlos a partir de desechos tecnológicos para fabricar nuevos dispositivos. Para obtener minerales como el platino, el cobre o el paladio no solo hace falta excavar y procesar los materiales, sino también emplear ingentes cantidades de agua o energía. El concepto de economía circular, basado en el aprovechamiento de materiales de productos reciclados y en una menor dependencia de la extracción de recursos vírgenes, pretende paliar esta situación.

Recuerda que:

  • Es mucho más eficiente comprar poco que reutilizar después.
  • Existen muchas ONGs y empresas dedicadas a deshacerse ecológicamente de estos residuos.
  • Siete de cada diez residuos peligrosos acaban actualmente en vertederos.