Quemaduras solares graves, cómo actuar
Si no tomamos las precauciones necesarias, los rayos solares pueden causar un gran daño a nuestro cuerpo. Por ello debemos de tener muchísimo cuidado con la exposición de la piel al sol. Hay quemaduras de distinta severidad y algunas de ellas pueden tener consecuencias graves.
La mejor prevención es exponernos moderadamente al sol y siempre con protección solar. La protección tiene efecto durante un periodo de tiempo, por lo que reaplicar crema cada dos horas es incluso más importante que el número de factor de protección, que deberá ser de 30 o superior.
¿Qué nos indica que la quemadura sufrida es de gravedad?
El inicio del verano suele ser el momento en que más quemaduras en la piel se suelen registrar porque pasamos de no tomar nada de sol a exponernos de una forma muy brusca. Las quemaduras se manifiestan con el enrojecimiento de la piel, además de que pueden causar inflamación, malestar, dolor agudo, escalofríos… Incluso podemos experimentar mareos y vómitos si una quemadura ha sido muy grave.
¿Cómo podemos saber si nuestra quemadura es de gravedad o no? Para ello, debes prestar atención a los siguientes signos y síntomas:
- Quemadura con ampolla: las altas temperaturas en el cuerpo provocan el nacimiento de pompas o ampollas, fácilmente reconocibles.
- Dolor intenso de varios días: más allá del típico dolor que pica tras quemarte una parte del cuerpo con el sol.
- Inflamación de la zona más de lo habitual: habremos de estar atentos a la zona, para ver si se inflama respecto de su simétrico.
- Fiebre o escalofríos: Si coinciden con la quemadura, es una señal de alarma del organismo.
- Mareos y vómitos: suelen avisar de una quemadura con unas consecuencias más graves de lo normal.
En este caso hay que acudir a nuestro médico de cabecera para que mida la gravedad de la quemadura y ponga el tratamiento que considere adecuado. Las consecuencias de una o varias quemaduras graves pueden ser muy severas y, a largo plazo, aumenta el riesgo de sufrir cáncer de piel.
Prevención y tratamiento
Prevenir es la mejor manera de tratar en muchas situaciones, y hablando de quemaduras cobra aún más sentido. Hay numerosas medidas a tomar para evitar que la exposición de la piel a la luz solar revierta en una quemadura.
Las más habituales son: utilizar crema solar, no utilizar cabinas de bronceado, evitar la sobreexposición al sol, sobre todo en las franjas donde la incidencia de los rayos es mayor, vestir ropa que filtre los rayos y no expongan la piel…
Pero si no hemos tomado medidas y nos hemos expuesto al sol de tal manera que hemos sufrido quemaduras graves en la piel, debemos acudir al médico que tratará de minimizar el impacto. Las recomendaciones más comunes suelen ser:
- Beber mucha agua y evitar actividades o conductas que nos deshidraten.
- No reventar las ampollas y, si se revientan por sí solas, intentar desinfectar y evitar la infección.
- No exponerse al sol.
- Aplicar frío en la zona.
Recuerda
- Las quemaduras graves suelen conllevar un malestar mayor de lo normal, ampollas, fiebre o mareos.
- La mejor manera de tratar las quemaduras es intentar evitarlas, sobre todo con crema solar, no exponiéndose demasiado al sol o en franjas del mediodía (12-16h).
- Para el tratamiento lo mejor es acudir al médico y este nos indicará las medidas a tomar
