Embolia pulmonar: síntomas y tratamiento
La embolia pulmonar ocurre cuando uno o varios coágulos sanguíneos bloquean las arterias pulmonares, impidiendo que la sangre llegue adecuadamente a los pulmones. Esta interrupción en el flujo sanguíneo puede reducir los niveles de oxígeno del cuerpo y dañar tejidos y órganos vitales.
A nivel mundial, se estima que 1 de cada 1.000 personas sufre una embolia pulmonar cada año. A pesar de los avances en el diagnóstico y tratamiento, hasta un 20% de los pacientes puede fallecer en los 90 días siguientes al episodio, especialmente si presentan comorbilidades.
Causas y síntomas de la embolia pulmonar
La embolia pulmonar se produce, en la mayoría de los casos, a partir de un coágulo formado en las venas profundas de las piernas, conocido como trombosis venosa profunda. Este coágulo viaja a través del sistema circulatorio hasta llegar a los pulmones, donde bloquea una o varias arterias. Además de esta causa principal, existen otros factores que aumentan significativamente el riesgo de sufrir una embolia pulmonar:
- Inmovilización prolongada: debido a hospitalizaciones, viajes largos o reposo postquirúrgico.
- Intervenciones quirúrgicas mayores: sobre todo, en caderas o rodillas.
- Problemas de coagulación: que pueden ser hereditarios o causados por tratamientos como la quimioterapia o los anticonceptivos hormonales.
- Infecciones graves: ejemplo de ello es la COVID-19.
- Otras causas: como la obesidad, el tabaquismo, el embarazo o el parto.
Los síntomas de la embolia pulmonar suelen aparecer de forma brusca y pueden variar en función de la extensión del bloqueo y el estado previo de los pulmones o del corazón. Sus principales signos son:
- Dificultad para respirar de inicio repentino.
- Dolor en el pecho de carácter agudo y punzante, que empeora al respirar profundamente.
- Mareos, desmayos o síncope.
- Tos, que puede estar acompañada de sangre.
- Aumento de la frecuencia cardíaca y sudoración excesiva.
- Coloración azulada de la piel o palidez extrema.
“Si no se trata, la embolia pulmonar puede dar lugar a complicaciones serias como el infarto pulmonar o la hipertensión pulmonar crónica”
Dado que algunos de estos síntomas pueden confundirse con otras enfermedades, es fundamental consultar de inmediato ante su aparición.
Tratamiento y posibles complicaciones de la embolia pulmonar
El tratamiento inicial de la embolia pulmonar tiene como objetivo estabilizar al paciente, es decir, detener el crecimiento del coágulo y prevenir la formación de nuevos trombos. Esto se logra mediante el uso de anticoagulantes. En situaciones de mayor gravedad, puede ser necesario recurrir a fármacos trombolíticos o incluso a procedimientos quirúrgicos.
Si no se trata, la embolia pulmonar puede dar lugar a complicaciones serias como el infarto pulmonar —cuando el tejido pulmonar muere por falta de riego sanguíneo— o la hipertensión pulmonar crónica, que aumenta de forma permanente la presión arterial en los pulmones.
La prevención juega un papel fundamental para evitar la aparición de esta patología. Se pueden adoptar pequeñas medidas, como mantenerse activo durante largos viajes, usar medias de compresión en personas de riesgo y reducir los factores de riesgo como el tabaquismo.
Recuerda:
- La embolia pulmonar ocurre cuando uno o varios coágulos sanguíneos bloquean las arterias pulmonares.
- Sus principales causas incluyen la trombosis venosa profunda, la inmovilización y factores de riesgo como la obesidad o el tabaquismo.
- El tratamiento se basa en anticoagulantes, aunque dependiendo del caso puede ser necesario eliminar el coágulo mediante cirugía.

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