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Alzhéimer: cuáles son sus distintas fases y cómo tratar cada una de ellas

El alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo. A medida que la enfermedad avanza, esta se manifiesta en distintas fases, cada una con sus propios desafíos y necesidades para los pacientes y sus cuidadores. En este artículo se analizan las diferentes etapas del alzhéimer y cómo se pueden abordar, tanto desde la perspectiva médica como desde los cuidados y el apoyo emocional.

 

Fase inicial del alzhéimer: dificultades leves en la memoria, desorientación y dificultad para evocar nombres o palabras

En los primeros estadios del alzhéimer los síntomas suelen ser sutiles, por lo que pueden pasarse por alto fácilmente. Los pacientes pueden experimentar dificultades leves en su memoria a corto plazo, como olvidar dónde colocaron las llaves o repetir preguntas a menudo. En esta etapa resulta crucial que se efectúe un diagnóstico temprano por parte de un neurólogo y un neuropsicólogo para proporcionar un tratamiento lo más efectivo posible. Algunos de los enfoques posibles de mejora, además de los medicamentos que indiquen los profesionales, son:

  • Ejercicios de estimulación cognitiva: Esenciales para el mantenimiento y refuerzo de las funciones cognitivas en general.
  • Apoyo emocional: El apoyo de familiares y amigos es esencial en esta etapa. La educación sobre la enfermedad y la comunicación efectiva resultan clave.

 

Fase intermedia: dificultades cognitivas y cambios en el comportamiento

Los síntomas se vuelven más evidentes en esta etapa. Los pacientes pueden tener dificultades para reconocer a personas cercanas, la desorientación espacio-temporal se agudiza y hay cambios bruscos en su personalidad. Las tareas diarias, como vestirse y asearse, comienzan a complicarse para ellos. Otros especialistas médicos se suman a los cuidados de los pacientes durante esta fase:

  • Terapia ocupacional: Los profesionales que trabajan como terapeutas ocupacionales pueden ayudar a los pacientes a mantener las habilidades necesarias para su vida cotidiana.
  • Fomentar un ambiente seguro: Hay que asegurar que el entorno cotidiano de los pacientes esté libre de riesgos. Esto incluye prevenir posibles caídas, que pueden acelerar el proceso de la enfermedad tras el consecuente deterioro físico.

 

Fase avanzada: dependencia total

Los pacientes con alzhéimer se vuelven altamente dependientes de su entorno para suplir sus necesidades básicas. Estas personas pierden la capacidad de comunicarse y tienen problemas graves de movilidad, pierden el control de esfínteres e incluso de deglución. En esta etapa, la atención se centra en proporcionales la mayor calidad de vida  posible:

  • Cuidados paliativos: Se centran en aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
  • Un entorno de cuidados constante: Muchos pacientes necesitan ser atendidos en centros especializados que puedan proporcionarles cuidados las 24 horas del día.

El alzhéimer es una enfermedad compleja que afecta a pacientes y cuidadores, de ahí la importancia capital de que el o los cuidadores principales se formen y comprendan la perspectiva con la que hay que hay que gestionar el tránsito por las diferentes etapas de la enfermedad y la importancia de cuidarse para poder cuidar ya que hablamos de una enfermedad crónica que genera un gran desgaste emocional y físico.

Comprender las diferentes fases de la enfermedad y los tratamientos disponibles es fundamental para proporcionar la mejor atención posible a quienes la padecen. El apoyo médico y un entorno seguro son imprescindibles en la gestión del alzhéimer durante todas sus etapas.

Recuerda:

  • En los primeros estadios del alzhéimer, los síntomas pueden confundirse con un deterioro cognitivo “normalizado” asociado a la edad.
  • En la fase intermedia, las tareas diarias comienzan a complicarse para ellos.
  • La enfermedad afecta tanto a los pacientes como a sus cuidadores.