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¿Qué es y cómo se diagnostica el síndrome de Asperger?

El síndrome de Asperger es una condición que se caracteriza por manifestarse con dificultades en la comunicación social y en la flexibilidad del pensamiento y comportamiento. Las personas con este trastorno presentan un lenguaje fluido y una capacidad intelectual dentro o por encima de la media.

Según la Confederación Asperger España, hay entre 1 y 5 casos de Asperger por cada 1.000 nacimientos en nuestro país. Y, aunque ya no se utiliza como diagnóstico clínico en los manuales de psicología, esta afección sigue siendo reconocida socialmente dentro del trastorno del espectro del autismo.

¿Cuáles son los síntomas del síndrome de Asperger?

Las personas con síndrome de Asperger suelen presentar dificultades para comprender el lenguaje no verbal, interpretar el tono de voz o captar mensajes sutiles en una conversación. Es decir, tienden a ser muy literales, lo que puede dificultar la comprensión de bromas, ironías o metáforas. Algunas características comunes incluyen:

  • Dificultades en la comunicación social: interpretan el lenguaje de forma literal. Tienen problemas para comprender gestos, expresiones faciales y tono de voz, y pueden hablar extensamente sobre sus intereses sin notar el nivel de interés del otro. Su forma de expresarse suele ser muy formal y precisa.
  • Pensamiento y comportamiento rígidos: prefieren rutinas fijas, se sienten incómodos ante cambios imprevistos y se enfocan en detalles concretos más que en el contexto general. Sus intereses suelen ser muy específicos e intensos.
  • Percepción sensorial particular: pueden ser hipersensibles o indiferentes a ciertos estímulos como ruidos, luces o texturas. En algunos casos, presentan movimientos repetitivos como balancearse o jugar con las manos.

 

Es importante saber que el diagnóstico del síndrome de Asperger es un proceso complejo que se suele dividir en 2 fases:

  1. Fase de screening: se realizan pruebas iniciales, como el cuestionario M-CHAT, que ayuda a detectar posibles indicios de Asperger en la infancia.
  2. Evaluación especializada: si en la fase de screening se detectan señales de Asperger, se realizan entrevistas, observaciones y pruebas específicas, como ADOS-II o ADI-R.

 

Una vez confirmado el diagnóstico, se debe establecer un plan de intervención adaptado a las necesidades de la persona.

3 consejos para relacionarse con personas con síndrome de Asperger

Dado que la interacción social puede ser complicada para las personas con Asperger, es fundamental conocer estrategias que faciliten la comunicación y el entendimiento mutuo. Estos son 3 consejos básicos para lograrlo:

  1. Sé claro y directo: usa un lenguaje sin ambigüedades, evitando dobles sentidos o expresiones figuradas.
  2. Explicita las normas sociales: lo que para muchas personas puede ser obvio, para alguien con Asperger puede no serlo. Es útil explicar las reglas y las expectativas de forma concreta.
  3. Respeta sus intereses y rutinas: pueden tener pasiones muy marcadas y seguir rutinas estrictas que les dan seguridad. La flexibilidad debe trabajarse de forma progresiva y respetuosa.

 

Comprender el síndrome de Asperger y aplicar estas pautas no solo facilita la comunicación, sino que también contribuye a construir un entorno más inclusivo y comprensivo para quienes forman parte del espectro autista.

 

Recuerda que:

  • El síndrome de Asperger se caracteriza por las dificultades en la comunicación social y el pensamiento rígido.
  • Su diagnóstico implica un proceso de evaluación en dos fases, que incluye pruebas de screening y evaluaciones especializadas.
  • Para facilitar la comunicación con personas con Asperger, es clave usar un lenguaje claro y directo y explicar normas sociales explícitamente.