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Anafilaxia: qué es y cómo se trata

La anafilaxia, o shock anafiláctico, es una reacción alérgica extremadamente grave. Se produce cuando una persona alérgica entra en contacto con una sustancia que es rechazada por su sistema inmune. Aunque la incidencia de la anafilaxia es baja (se estima que afecta aproximadamente al 1% de la población), su potencial letalidad la convierte en una urgencia médica que todos debemos conocer.

Ante una situación de anafilaxia, el organismo libera grandes cantidades de sustancias como la histamina. Estas, a su vez, provocan la caída de la presión arterial, el estrechamiento de las vías respiratorias y otros síntomas. Por ello, es fundamental reconocer sus signos iniciales y actuar con rapidez.

Causas y síntomas de la anafilaxia

La anafilaxia es una respuesta inmunitaria sistémica ante una sustancia a la que la persona es alérgica. Las personas con antecedentes de reacciones alérgicas graves, así como las asmáticas, tienen mayor riesgo de sufrir un shock anafiláctico. Como tal, sus desencadenantes más habituales son:

  • Picaduras de insectos: sobre todo, de abejas y/o avispas.
  • Medicamentos: como algunos antibióticos o ciertos anestésicos.
  • Alimentos: como frutos secos, cacahuetes, marisco, leche o huevos.
  • Otros desencadenantes como por ejemplo, el látex.

 

Los signos iniciales aparecen rápidamente tras la exposición al alérgeno. Entre ellos destacan las reacciones cutáneas (urticaria, enrojecimiento, picazón), hinchazón en labios y lengua, náuseas y vómitos, dificultad para tragar y respirar, y pulso rápido y débil. Si no se trata a tiempo, puede evolucionar a un shock anafiláctico, con síntomas más graves como mareo, confusión, debilidad extrema y pérdida de conciencia. Por eso es crucial identificarlos y solicitar ayuda médica inmediata.

Qué hacer ante un episodio de anafilaxia

Ante una sospecha de anafilaxia, es importante actuar rápidamente. Estos son los pasos clave a seguir:

  • Pedir ayuda, llamar inmediatamente a emergencias (112) o acudir al centro médico más cercano.
  • Si la persona tiene un autoinyector de adrenalina, administrárselo cuanto antes. Se debe aplicar sobre la parte externa del muslo, a través de la ropa si es necesario, y manteniéndolo presionado unos segundos.
  • Colocarla en posición antishock, es decir, tumbada boca arriba, con la cabeza ladeada y con las piernas elevadas para favorecer la circulación.
  • Aflojar la ropa para facilitar la respiración y la comodidad.
  • Despeja el entorno de gente para que respire tranquila y facilitar el acceso de los sanitarios.
  • Si es por una picadura de abeja, retira el aguijón con cuidado, sin presionarlo para no liberar más veneno.
  • Si deja de respirar, inicia la reanimación cardiopulmonar (RCP) hasta que llegue la ayuda médica.

 

“Si no se trata a tiempo, puede evolucionar a un shock anafiláctico, con síntomas más graves como mareo, confusión, debilidad extrema y pérdida de conciencia”

Una vez superada la urgencia, es fundamental acudir al alergólogo para identificar la causa de la reacción y establecer un plan de prevención personalizado. También conviene llevar siempre un autoinyector de epinefrina si el especialista lo indica y mantener informado al entorno  familiar, escolar y social sobre dicha alergia para que sepan cómo evitarla y cómo actuar en caso de un nuevo episodio.

Recuerda:

  • La anafilaxia es una reacción alérgica muy grave y poco frecuente que debe ser tratado como una urgencia médica.
  • Entre los desencadenantes más habituales están las picaduras de abejas, algunos medicamentos o alimentos como los frutos secos o el marisco.
  • Ante un episodio, es clave llamar a emergencias, colocar a la persona en posición antishock y retirar objetos que puedan comprimir por la hinchazón.