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Así es el tratamiento contra la enfermedad de Lyme

La enfermedad de Lyme es una infección bacteriana transmitida por el género de las garrapatas ixodes infectadas, que ha ganado notoriedad en los últimos años debido a su creciente incidencia global. En Europa prolifera especialmente en los países del centro y el este del continente, aunque cada vez se registran más casos en España ubicándose en el norte de la península, siendo menos frecuentes en el centro y en el sur.

Esta enfermedad puede dar lugar a una serie de síntomas y complicaciones, si no se diagnostica y trata adecuadamente, pudiendo llegar a afectar a la piel, al sistema nervioso, al corazón, las articulaciones o a los músculos.

Las garrapatas que suelen infectar con esta enfermedad son las del género ixodes, también conocidas como ‘de cuerpo duro’. Sin embargo, no todas transmiten la enfermedad puesto que únicamente lo pueden llegar a hacer aquellas que están infectadas.

Suelen habitar en áreas boscosas, prados y parques, por lo que es importante tomar precauciones en áreas donde estos artrópodos sean comunes. Algunos de los síntomas iniciales comunes de la enfermedad de Lyme son bastante genéricos y pueden confundirse con el de otras enfermedades. Estos incluyen:

  • Erupciones cutáneas: A menudo se desarrolla una erupción roja en el sitio de la picadura de la garrapata.
  • Fiebre y fatiga: Los pacientes pueden experimentar fiebre, escalofríos y cansancio e incluso dolor de garganta.
  • Dolores musculares y articulares.

Si la enfermedad de Lyme no se trata en sus primeras etapas puede dar lugar a complicaciones más graves, con síntomas como parálisis facial, inflamación de las articulaciones y problemas cardíacos.

Cómo tratar adecuadamente la enfermedad de Lyme

El tratamiento estándar para la enfermedad de Lyme implica el uso de antibióticos. La elección del antibiótico y la duración del tratamiento dependerán de varios factores, incluyendo la etapa de la enfermedad y la salud general del paciente. Estos siempre deberán ser recetados por un profesional médico que diagnostique adecuadamente la enfermedad y determine que esté es el tratamiento adecuado para combatirla.

Cuanto antes se detecte y se trate la enfermedad de Lyme, mejor será el pronóstico. En las etapas iniciales, cuando la infección está localizada, es más probable que el tratamiento con antibióticos sea efectivo. Si se deja sin tratar, la enfermedad puede progresar a etapas más avanzadas y causar síntomas más graves. Los tratamientos buscan acabar con la bacteria que produce la enfermedad, pero también aliviar los síntomas de la misma.

El seguimiento médico es esencial para garantizar que el tratamiento esté funcionando y para detectar cualquier complicación. Los profesionales sanitarios deberán programar citas de seguimiento para evaluar el progreso y ajustar el tratamiento si es necesario. Dependiendo de lo avanzada que esté la enfermedad y de los síntomas que provoque, quizás sea necesario rotar por varias especialidades médicas.

Recuerda:

  • El tratamiento temprano es fundamental para una recuperación exitosa de la enfermedad de Lyme.
  • La prevención de picaduras de garrapatas es clave para evitar futuras infecciones.
  • El seguimiento médico es esencial durante el tratamiento.